El poder de los Angles

熹uienes son los 聲geles?

Los 嫕geles son servidores y mensajeros de Dios. Como criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales. Superan en perfecci鏮 a todas las criaturas visibles. El resplandor de su gloria da testimonio de ello. Cristo "con todos sus 嫕geles"
Cristo es el centro del mundo de los 嫕geles. Los 嫕geles le pertenecen y m嫳 an porque los ha hecho mensajeros de su designio de salvaci鏮.

Los 嫕geles son esp甏itus creados por Dios y comisionados por 匜 para un prop鏀ito en especial de acuerdo a la elaboraci鏮 de Su obra (por ejemplo, Col 1:16; Heb 1:14). Tienen enorme poder y conocimiento aunque limitado. Se les refiere como "mensajeros" en ambos Antiguo y Nuevo Testamentos y como tales cumplen las obras de Dios. Aunque algunos letrados han negado su identidad personal, es claro que s tienen su propia personalidad; ellos piensan (1 Pedro 1:12), sienten (Lucas 2:13), y deciden (Judas 6), y 嫕geles santos dan inteligentes y excelentes alabanzas a Dios. Son de una orden superior a los hombres, como el Salmo 8:4-5 explica, pero son inferiores a Cristo (2 Sam 14:20; Lucas 20:36; Heb 1). Aparentemente no pueden procrear (Mateo 22:30).

Santo Tom嫳 de Aquino ense鎙ba que los 嫕geles fueron creados antes que el hombre, porque un 嫕gel rebelde a Dios, fue el culpable de la ca獮a de nuestros primeros padres. Se admite entonces que el Padre del cielo los cre en un principio, cuando sac de la nada el universo (Concilio de Letr嫕, 1215). Hay en estos seres espirituales tres instantes: su creaci鏮, la prueba de obediencia a que fueron sometidos por Dios, y el premio en el cielo para los 嫕geles buenos, y el castigo en el infierno para los 嫕geles malos.

San Gregorio Magno afirmaba que "casi todas las p墔inas de la revelaci鏮 escrita, dan testimonio de los 嫕geles". En la Biblia se registran cerca de 400 veces; tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En la vida del Hijo de Dios, se encuentran desde su nacimiento en el portal de Bel幯, hasta su triunfante resurrecci鏮 en Jerusal幯, y regreso al cielo. Por eso, Cristo Jess es superior a todos ellos (Hebreos 1,4), creados por 幨 ( Colosenses 1,16); y sometidos bajo su autoridad y poder (1Pedro 3,22).

M嫳 adelante los Evangelios hablan de la presencia de los 嫕geles durante el ayuno de Jess en el desierto a lo largo de cuarenta d燰s (cf. Mt 4, 11) y durante la oraci鏮 en Getseman (Lc 22, 43). Despu廥 de la resurrecci鏮 de Cristo ser tambi幯 un 嫕gel, que se apareci en forma de un joven, quien dir a las mujeres que hab燰n acudido al sepulcro y estaban sorprendidas por el hecho de encontrarlo vac甐: "No os asust嶯s. Busc壾s a Jess Nazareno, el crucificado; ha resucitado, no est aqu... Pero id a decir a sus disc甑ulos..." (Mc 16, 6-7). Mar燰 Magdalena, que se ve privilegiada por una aparici鏮 personal de Jess, ve tambi幯 a dos 嫕geles (Jn 20, 12-17; cf. tambi幯 Lc 24, 4).

El poder de los 聲geles

Los 嫕geles "se presentan" a los Ap鏀toles despu廥 de la desaparici鏮 de Cristo para decirles: "Hombre de Galilea, 穌u est壾s mirando al cielo? Ese Jess que ha sido arrebatado de entre vosotros al cielo, vendr como le hab嶯s visto ir al cielo" (Hch 1, 11). Son los 嫕geles de la vida, de la pasi鏮 y de la gloria de Cristo. Los 嫕geles de Aqu幨 que, como escribe San Pedro, "est a la diestra de Dios, despu廥 de haber ido al cielo, una vez sometidos a El 嫕geles, potestades y poderes" (1 Pe 3, 22).

El ser humano ha presentido desde los albores de su existencia que no est solo en el universo, y por ello la imagen de Dios permanece s鏊idamente anclada a pesar de sus detractores. Las iglesias y lugares para adorarle siguen presente y los creyentes no disminuyen en ningn lugar del mundo. Quiz ello de debe a que hay tambi幯 otro presentimiento que nos acompa鎙 y es la sensaci鏮 de que alguien nos cuida, alguien que no es tan lejano como Dios, tan ocupado que resulta imposible que se preocupe de alguna hormiga humana.

Los 聲geles, su presencia, es asumida por millones de personas del mundo entero, aunque algunos los llamen esp甏itus, destino o suerte. Ese factor que hace que las cosas imposibles o dif獳iles se logren sin una explicaci鏮 racional, pudiera englobarse perfectamente si admiti廨amos la creencia de los 聲geles.

En los hospitales hay 聲geles sanadores que realizan curaciones que escapan a la l鏬ica, as como tambi幯 se materializan delante de los moribundos para acompa鎙rles en el paso entre la vida y la muerte. Tambi幯 son 聲geles los que nos evitan ese accidente que parec燰 inevitable o que nos mantienen con vida debajo de toneladas de escombros.